“Es la economía, imbécil”
La lapidaria frase la pronunció Bill Clinton durante la campaña presidencial en la que derrotó a George Bush, padre. El debate por la Casa Blanca se había enfocado puramente en asuntos colaterales de asistencia social y de seguridad y había una brecha enorme en cuanto a lo que la gente sentía, pedía y necesitaba de sus gobernantes, y lo que el candidato republicano proclamaba.
La frase pasó a la historia política mundial y viene a colación de vez en cuando o se recuerda cada vez que los gobernantes están de espaldas a lo que la población necesita. Hoy corremos el riesgo de que la situación obligue a que digamos lo mismo, pues según el estudio bimensual de Invamer Gallup, es la economía lo que le empieza a preocupar a las personas de las grandes ciudades.
Para nadie es un secreto que el Presidente Uribe fue elegido y reelegido para sacar al país de la captura de la cual era presa por los guerrilleros de las Farc y los paramilitares. Pero, casi seis años después, todo ha cambiado y a la gente le preocupa su bienestar económico y más precisamente su bolsillo que cualquier otra cosa.
Un minoritario 40 por ciento de los colombianos encuestados por Invamer aprueba la forma como el Presidente está manejando el tema económico y un ampliamente mayoritario 56 por ciento desaprueba la gestión de Uribe en este segmento. Similares respuestas se obtienen cuando preguntan a los colombianos sobre el manejo del Gobierno en costo de la vida.
En el frente del desempleo 55 por ciento desaprueba la forma como Uribe maneja este asunto y 41 por ciento lo aprueba. Y cuando a la gente se le pregunta: ¿cuál es el principal problema que tiene Colombia en estos momentos? 44 por ciento responde que es el poder adquisitivo o la economía, y la tendencia de esta respuesta es creciente; 31,5 por ciento manifiesta que es el orden público o la seguridad y 18, 5 por ciento se refiere a otros temas.
Con sobradas razones se demuestra que “es la economía, imbécil” y que las autoridades económicas deben empezar a mirar el tema con más juicio y razón para evitar que el país social les pase la cuenta de cobro.
Es el momento para que el Presidente Uribe haga cambios en su gabinete ministerial, especialmente en las carteras que tienen que ver con el manejo económico, para dar soluciones contundentes a las necesidades de las personas.